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DERMATITIS ATÓPICA Dra. Carmen Serrano Barasona. Médico Pedíatra. Homeópata. Barcelona. PALABRAS CLAVE: Dermatitis atópica -DA-, eczema atópico -EA-, tratamiento con homeopatía, psora, evolución, agravaciones. DESCRIPCIÓN: La dermatitis atópica o eczema atópico es una enfermedad inflamatoria de la piel provocada por una hipersensibilidad a múltiples agentes, no tanto una alergia específica a algo concreto. Todo puede ser irritante para la piel atópica, igual que para su mentalidad; es una piel “especial”: sensible, seca, áspera al tacto , en ocasiones finamente descamada (pensar en Arasenicum Album ), otras veces con hiperqueratosis folicular en brazos y muslos, como piel de gallina ( quizás Natrum Muriaticum ). Empeora por la sequedad ambiental y por el frío, pero también en algunos enfermos por el calor que hace sudar demasiado. Por eso suelen tener brotes en primavera y otoño; ya entrado el verano, sobre todo si van a la playa, mejoran casi todos. No debemos descuidar la hidratación de la piel y la supresión de jabones y sustancias irritantes. SIGNOS MAYORES DE LA DA: 1/ Prurito. Eczema proviene del griego y significa hervir, bullir; es cierto, porque todas las lesiones pican y , a veces, arden. Las señales de rascado no faltan nunca en estos niños. 2/ Lesiones específicas que siguen un proceso : eritema, edema, vesículas que se rompen, exudan y dejan una pequeña costra; finalmente descamación. Frecuentemente, se ven elementos en diversas fases de evolución. La localización preferente depende de la edad aunque también de factores individuales. En el lactante, entre los 3 meses y 2 años, será: mejillas respetando el triángulo naso-labial, orejas, mentón, cuello, cabeza, y zonas de extensión de las extremidades. La atopia suele ser más grave y persistente cuanto menor sea la edad de aparición. En el escolar: flexuras cubital y poplítea , nuca, partes laterales del cuello, muñecas y tobillos. A esta edad, sí puede haber afectación de la zona perioral y labios ( queilitis ), de los párpados ( blefaritis atópica ) y de los dedos de manos y pies ( acrovesiculosis). También es frecuente el prúrigo simple en las piernas: pápulas coronadas por una mínima vesícula, que debido al rascado se convierten en pequeñas úlceras en sacabocados. El eczema del escolar puede ser evolución de un eczema de lactante o, con menor frecuencia, iniciarse en este momento. A medida que la dermatitis es más crónica, se hace más seca y descamada. 3/ Suele tener exacerbaciones y periodos de remisión más o menos completa. Acaba por resolverse en el 90% de los casos antes de la edad adulta. 4/ Alternancia con otros procesos alérgicos: asma, rinoconjuntivis , o bien antecedentes familiares de atopia.( 60-80% ). Atopia es una manera de ser y de reaccionar que puede afectar la piel y las mucosas. 5/ Presencia de zonas de liquenificación en los casos muy crónicos, sobre todo cuando persiste en la adolescencia o edad adulta. Son zonas de piel engrosada, muy seca y agrietada. En la piel atópica hay más colonización de estafilococos que en la piel normal, incluso sin infección. También hay mayor incidencia de herpes simple, verrugas, hongos, y molusco contagioso; los moluscos sobre el eczema producen una notable inflamación de éste, por lo que a veces hay que quitarlos. SIGNOS MENORES Pitiriasis alba: Son plaquitas de forma redondeada u oval, no pruriginosas, primero rosadas y luego hipocrómicas, ligeramente descamadas, que se extienden por cara y brazos. Se hacen más visibles después del verano porque destacan sobre la piel morena. Eczema numular: Son placas más grandes, como monedas, algo rojas y ásperas, pruriginosas, que se distribuyen por espalda, nalgas, pecho, brazos y piernas. Conviene no confundirlo con la dermatitis herpetiforme de Duhring-Brocq, que es una manifestación tardía de la enfermedad celíaca y no se cura más que por la supresión del gluten en la dieta: presenta un aspecto circinado porque las vesículas se acumulan en la periferia de los habones, hay erosiones y costras pero no descamación. Los anticuerpos antigliadina, antirreticulina y antiendomisio, positivos normalmente, despejarán la duda. Dishidrosis de manos y pies: en sí misma, es una dermatitis inespecífica causada por el sudor y el calzado poco transpirable. Forma ampollas que se rompen dejando escamas anchas y un fondo rojo y húmedo. Responde generalmente a Natrum Sulfúricum y , si las ampollas tienen un contenido turbio, a Mezereum. Se ven en el atópico combinados con los otros procesos o cuando la enfermedad evoluciona hacia la mejoría; serían formas leves. Sin embargo, no es raro que los tengan de forma aislada, niños normales. Curiosamente, todos hemos visto aparecer algunos de estos pequeños eczemas después del tratamiento beneficioso de un asma o de infecciones respiratorias. ENFERMEDAD PSÓRICA Basta leer esta descripción para que a nosotros, homeópatas, nos venga inmediatamente a la cabeza la psora: centrífuga, apariencia volcánica, más o menos periódica, alternancias entre piel y mucosas, remisiones espontáneas …Pero se trata de una psora con frecuencia agravada. Seguiré los criterios de la Dra Vallespir al referirme a la evolución que puede seguir la enfermedad y el enfermo, las relaciones medicamentosas y la elección del remedio según la fase. Si estamos en la psora “pura” , el brote será agudo pero habrá remisiones completas largas; alternará el eczema con rinitis agudas o con alguna crisis de asma, pero no a la vez; veremos zonas rojas y rasposas, con vesículas enteras o rotas y señales de rascado, no fisuras ni descamación espesa. Hepar Sulfur 30 ( dilución alta porque es patología inflamatoria, no supurativa ) es un medicamento que utilizo en niños vigorosos con una piel en la que predomina el eritema y un poco de inflamación, sobre todo si el cuadro se completa con laringitis agudas y asma. Anacardium 30CH con Lycopodium 5CH (drenador digestivo y hepato-biliar del psórico) puede ir muy bien en un eczema psórico, con bastante formación de vesículas. El lactante, muy agitado por el picor, se calma sólo tomando pecho o biberón, y suele tener dolores abdominales y dificultad para defecar. El niño algo mayor a veces alterna el eczema con cefaleas o dolores de estómago. Mezereum o Cistus Canadiensis tienen en su patogenesia las mismas localizaciones que el lactante ( mejillas, muñecas ) y lesiones parecidas a las que se ven a esta edad. Anagalis Arvensis presenta vesículas acuminadas como las del prúrigo o las de muñecas y dedos. Antimonium Crudum ( costras ), Viola Tricolor (cabeza, frente), Oleander ( las mismas zonas pero segrega más), ayudarán en el EA, pero son también remedios para la dermatitis seborreica infantil. De hecho, si una dermatitis en un lactante cede en dos o tres semanas, probablemente se trataba de esta afección mucho más benigna y no de un EA. La dermatitis seborreica es más frecuente en el carbónico, aparece al primer o segundo mes, presenta placas de color salmón, algo brillantes, con escamas amarillas de aspecto grasiento; están localizadas en la cabeza (costra láctea), frente, pliegue retro-auricular, cejas, párpados, zona naso-geniana, cuello, pliegues inguino-crurales e intergluteos. Puede formar alguna grieta, pero no es pruriginosa y el niño está tranquilo salvo que se infecten las lesiones ( candidiasis del área del pañal por ejemplo ), y le duela. Responde bien a Calcárea Carbónica 7CH o Natrum Mur ; Medorrhinum si hay afectación de la zona genital. Localmente, aceite de onagra. Sulfur o Sulfur Iodatum o Calcárea Carbónica serán indispensables al ceder el brote de eczema atópico o cuando la dermatitis grave ha evolucionado a formas leves. PSORA AGRAVADA En la práctica, el eczema atópico se cronifica casi siempre de forma desesperada. Un niño que parece psórico, pero cae en esta situación, necesitará probablemente Lycopodium . Más claramente si tiene otras manifestaciones de Lycopodium: estreñimiento, meteorismo, saciedad rápida, anginas… La agravación de Sulfur hacia la sicosis en un atópico representa enorme cronicidad, mucha exudación, costras, nuevas vesículas que se rompen, tendencia a impetiguinización .Y casi siempre, en la piel, esto implica un cierto grado de luesis ( esclerosis, fisuras, exageración del prurito). El gran medicamento que ayudará a entonces a Lycopodium es Graphites, remedio sicótico pero ya con fisuras en las semimucosas alrededor de los orificios naturales y detrás de las orejas; y con las mismas modalidades que Sulfur. Pero no receto Graphites si hay una zona infectada; es mejor limpiar bien con Permanganato Potásico al 1/10.000, descostrar, aplicar mupirocina, dar Mezereum, Antimonium Crudum. Cuando el eczema está generalizado, tampoco lo doy a menos de 7CH ni todos los días. Un Calcárea Carbónica evolucionará a Graphites de forma natural y, en él, Graphites 9 se ayudará con Lycopodium 7, Oleander, Antimonium Crudum… Si está Graphites no sólo la piel sino el enfermo, alternará la patología eczematosa con problemas digestivos tipo flatulencia, dolor de barriga, vómitos, estreñimiento con heces voluminosas, rinitis y adenoiditis crónicas que producen mucosidades espesas, obstrucción y fisuras nasales. La alternancia piel / digestivo es propia de la sicosis; piel/ asma -de forma aguda- es propia de la psora. Nitricum Acidum para fisuras dolorosas (dolor como espina), que sangran fácilmente, situadas también en los límites cutáneo-mucosos, pero el enfermo sufre diarreas y no estreñimiento. En otras localizaciones -dedos-, suele verse un tinte amarillento alrededor de la fisura. Petroleum ayudará a las agravaciones de Hepar Sulfur o de los tuberculínicos que empeoran por el frío, cuando hacen fisuras en manos, dedos, escroto, retro-auriculares o también alrededor de los orificios de la cara. En esta piel grave con cosas de sicosis -secreción, aspecto sucio-, y cosas de luesis -agrietada, pruriginosa a tope- podemos dar Psorinum , pero utilizado como remedio, en gránulos, a 4, 5 o 7CH; naturalmente, en un enfermo friolero, que suda, que tiene lesiones en partes cubiertas, y que mejora mucho en verano cuando se quita la ropa y le da el aire. Un psórico sulfúrico con algún estigma luético o antecedentes de enfermedades propias de esta diátesis en la familia, que hace una agravación sicótico-luética del eczema, puede reaccionar a una dosis de Luesinum 200K, pero hay que dar antes Lycopodium 4, Antimonium Crudum 4, Graphites 7 -dos o tres días a la semana- para evitar un empeoramiento en forma de infección severa de la piel. Cuando Sulfur atópico va hacia el tuberculinismo, el eczema se hace más seco y descamado. Sepia puede ser una buena ayuda, ayudada por alguno de los remedios sintomáticos del eczema tuberculínico. Otra cosa es la agravación tuberculínico-luética de Sulfur directamente a Arsénicum Album, que veremos más adelante. No hay que olvidar nunca que si hemos de empezar el tratamiento dando al niño un medicamento profundo, cuando esté muy mejorado tendrá que tomar Sulfur o Sulfur Iodatum o Calcárea carbónica , a 30CH o a 200K o a 1000K, para evitar recidivas o la alternancia o incluso otra complicación luética. En dos ocasiones he visto osteocondritis en niños curados de un eczema atópico grave. Hay que “subir” siempre al niño. Los niños y los ancianos necesitan los mismos remedios de agravación : Arsenicum o Graphites de niño y Arsenicum o Graphites de viejo. Pero el niño tiende a fortalecerse y a recuperar su situación diatésica; además, la dermatitis atópica se cura con la edad en casi un 90%, y todo parece que va bien; sin embargo, la psora puede dar una sorpresa peor. EL TUBERCULINISMO ATÓPICO En el eczema tuberculínico predomina la sequedad y la descamación, es más pálido y puede presentar algún inicio de fisura en zonas corneas . Empeora en otoño y en invierno, pero casi nunca cura del todo, quizás en verano. Es propio del niño mayorcito; si un tuberculínico empieza el eczema de lactante, tendrá el aspecto de la psora o el de Arsénicum Album. El niño tuberculínico es delgadito o al menos fino de huesos, débil, tiene múltiples catarros que acaban en bronquitis (sibilancias, un poco de disnea) y, si no se tratan bien, hacen neumonías sobre todo de lóbulo medio por tapón de moco. Las crisis de asma verdadera, si las tiene, suelen presentarse un poco más tarde, cuando el eczema está curado o mejorado. Hay que buscar el medicamento de fondo : Phosphorus, Silicea…, además, con frecuencia, Ignatia o Staphisagria le ayudarán en sus conflictos psíquicos y en el eczema. Staphisagria es excelente en la localización de cabeza, nuca, y párpados. Sulfur Iodatum y Lycopodium son medicamentos que acostumbran a irle bien. Después, buscamos un remedio según características y localización: Alúmina en un eczema muy seco que el enfermo rasca durante la noche de forma que al levantarse se ha hecho sangre. Mezereum cuando hace un brote más vesicular y exudativo o se infecta un poco. Chrysarobinum en plaquitas secas, con costras, en la cara, alrededor de los ojos o de las orejas. Sepia con algunas vesículas y alrededor de la boca. Antimonium Crudum si hay costritas o un poquito de boquera. Cuando el eczema predomina en manos y pies, forma placas hiperqueratósicas que se agrietan un poco, y costras pequeñitas, la fórmula : Pix Líquida + Antimonium Crudum + Hydrocotil…a 4CH, acostumbra a funcionar; si no es suficiente, podemos hacer preparar una fórmula : crema base lanette, urea 10 gr, Zea Itálica 1gr. Anagalis Arvensis cuando se trata de una acrovesiculosis. Solamente doy Graphites en el tuberculínico cuando tiene ezcema perioral o blefaritis , y hay fisuras importantes en comisuras de la boca o los párpados; también en el eczema de areola mamaria ( antes dar Castor Equi ) o el de ano fisurado ( primero hemos de hacer diagnóstico diferencial con la infección estreptocócica perianal, muy roja y con fisuras ). Natrum Muriáticum tiene un eczema predominatemente tuberculínico pero que puede presentar todas las lesiones del EA. Pero este remedio es él mismo: no me ha ido bien si no existía la mentalidad característica. Las localizaciones preferentes son : flexuras poplíteas y cubitales, frente, mentón, manos y pies, afectados ambos lados del cuerpo de forma simétrica. Además de eczema, puede tener herpes simple recidivante, urticarias, dermatitis seborreica, y por supuesto, asma ( más o menos en alternancia o después). Nos ayudará la intolerancia al sol, poco corriente en el eczema tuberculínico. Es un niño que bebe mucho y hace muchas veces pipí, de día y de noche; suele comer bien , y mejor cosas saladas. Psorinum utilizado como nosode, en glóbulos, a 30CH o 200K cada 15 días o cada mes, sustituirá con ventaja a los Tuberculinum en un psoro-tuberculínico friolero, que conserva la periodicidad y las alternancias con rinitis o asma o infecciones de vías altas; bastante frecuentes y sin que el eczema acabe de limpiarse salvo en verano. En este caso, la piel no está afectada de forma espectacular pero el prurito es persistente. TUBERCULINISMO AGRAVADO Será una agravación hacia la luesis, formando fisuras profundas, a veces ulceritas en sacabocados, zonas de liquenificación. Pero también puede sicotizarse , y no es tan extraño tener que dar Arsenicum Album y Graphites al mismo tiempo. Arsenicum Album es en sí mismo un tuberculínico luético. Presenta un eczema grave, generalizado, tiene la piel seca y con una descamación finita furfurácea ( siempre y por todas partes, no sólo en las placas de eczema ). En el eczema hay de todo pero predomina la sequedad. Si tiene fisuras, se forman sobre zonas corneas y no acostumbran a sangrar; las excoriaciones por rascado sí sangran y pueden infectarse. El antecedente de infecciones profundas tipo erisipela o celulitis por estreptococo o estafilococo nos hace pensar siempre en Arsénicum. También puede hacer una glomerulonefritis post-estreptocócica o, a veces, son niños que han estado ingresados por pielonefritis en el periodo de lactante. Para Arsenicum el empeoramiento invernal es muy acusado. Las lesiones pican y arden, prefiere el agua caliente, se niega a entrar en el mar si el agua no está muy caliente. Hay agravación nocturna. Conserva cierta alternancia con bronquitis ( que evolucionan también a neumonías ), asma nocturna, otitis graves que tardan mucho en abrirse y supurar, gastroenteritis…pero no cura bien la piel y tiene la bronquitis o el asma, todo casi al mismo tiempo. Lo asociaremos frecuentemente con Psorinum y quizás se ayude con Petroleum o Alúmina o el que convenga según aspecto y localización. Arsénicum Iodatum tiene lesiones de predominio eritematosa-escamosa, pero las escamas son anchas; puede ayudar en zonas liquenificadas, ya totalmente luéticas. Presenta alternancia con asma y rinitis ardientes. Es un Arsénicum con poca mentalidad, no friolero. Kalium Arsenicosum puede ayudar en un eczema tuberculínico muy seco y escamoso que ya parece una psoriasis agrietada. LA MENTALIDAD DE ALGUNOS NIÑOS ATÓPICOS QUE HE CONOCIDO El psórico, sobre todo el sulfúrico, es independiente y hay que dejarlo libre, una relación posesiva o excesivamente protectora le hace daño. Sin embargo, necesita tener -no demasiado cerca- al maestro Dumbledore que le enseñe como a Harry Potter a utilizar el espejo OESED, reflejo de los deseos que a él no le faltan, llenos de magia y colorido. El sabio le dice: “no te quedes más tiempo mirando el espejo o te volverás loco”. La locura del psórico , un poquito perezoso, es permanecer en el mundo fabuloso de su imaginación y no llegar a ejecutar ninguno de sus proyectos ni a descubrir el mundo interior de los demás, con sus necesidades y sentimientos. Lycopodium es hiper-realista, mandón, y “don Leyes”, lo que le da apariencia de suficiencia y lucidez. Pero, ¡ojalá diera lugar en su cabeza y en su corazón a un poco de magia y algo más de fe!, porque , si no cree en los que tiene cerca, ni en el ser humano, ni en Dios , ¿ cómo va a creer en sí mismo ? Este Lycopodium, niño, es muchas veces un contagio, una conducta mimética debida a una relación casi exclusiva con adultos: es demasiado racional porque le falta la complicidad de hermanos de edad similar y no sale todavía con amigos; entonces… la adolescencia puede ser terrible. Para Arsénicum Album, los grandes deseos de los psóricos, los idealistas deseos de los tuberculínicos se han transformado en deseos insignificantes. Exige que no le muevan un milímetro sus cosas, que le preparen la comida siempre de la forma precisa que él quiere…Los niños Arsénicum dibujan rejas, fronteras, límites : cárceles, a veces incluso lo explican tal cual. El miedo y la necesidad de seguridad le tienen atrapado. Un paciente mío vomitaba en el comedor del colegio por temor a que le sirvieran algo desconocido, y pedía a sus padres que le llevaran siempre a los mismos restaurantes y saber con antelación cuál era el menú. Natrum Mur es introvertido, emotivo, y pudoroso; sus sentimientos son profundos y duraderos. La falta de estabilidad afectiva o las separaciones lo destrozan. Una niña Natrum Mur pasó una durísima etapa de meses de duración por la muerte de su hermanito, al que no había conocido porque se trataba de ¡ un embrión de 2 meses ! -no hay que dar la noticia tan pronto a los niños. Y lo más difícil de Natrum Mur es que necesita mucho tiempo y condiciones favorables para hablar y comunicarse, no lo hará si nota prisas o percibe que el adulto no tiene la atención y el interés puestos plenamente en la conversación; su dignidad no le permite insistir. Anacardium refleja la contradicción de sentimientos, la agresividad con las personas que más quiere, la tristeza porque no entiende sus impulsos , los lamenta y no los sabe manejar. La madre de un niño atópico me decía: “está rabioso, intenta pegarme y , al mismo tiempo, me dice cosas bonitas” BIBLIOGRAFÍA: Protocolos de dermatología pediátrica de la AEP Pediátrika, nº 3 , vol VIII, año 1988 Monografía de Pediatría. Enfermedades cutáneas. Julio-agosto, 1998. Aula Médica. Farmapress. Pediatría Práctica. Dermatología en la práctica pediátrica. A Zambrano y A Torredo Fernández 1994. Therapeutique Homeopathique. J Jouanny, Crapanne, Dancer. Seminario de dermatología de la Dra Solange Vallespir, del 24-26 de febrero de 1991. Seminario de dermatología de la Dra Solange Vallespir, junio de 1993, Sitjes. Y todo lo que he aprendido en las clases de la Dra Vallespir.

 

Dra. Carmen Serrano Barasona. Médico Pediatra.

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DE LA ALTERACIÓN INMUNOLÓGICA AL MIEDO D
LA ALERGIA: DE LA ALTERACIÓN INMUNOLÓGICA AL MIEDO DE UN PELIGRO IMAGINARIO – IMPORTANCIA DE LA TERAPEUTICA HOMEOPÁTICA. Por la Dra. Madeleine Bastide, Profesor Honorario de La Universidad Montpellier I. Resumen. La alergia se ha convertido en un serio problema de salud, ya que, en los países industrializados, uno de cada tres habitantes presentan síntomas relevantes de este tipo de patología. Las localizaciones más corrientes son la fiebre del heno, el asma (7 a 9% de los niños), la alergia alimentaría y los eczemas. Este dramático aumento del número de sujetos afectado y la gravedad de las manifestaciones inquieta a los responsables médicos puesto que este fenómeno se debería a un desequilibrio de la regulación inmunitaría favoreciendo la síntesis de inmunoglobulinas E por el organismo. Basándonos en la función primaria del sistema inmunitario, nos parece que las explicaciones más generales pueden ser propuestas. Desde hace muchos años, desarrollamos una teoría sobre las capacidades del organismo para tratar las informaciones corporales. Es aquí donde la respuesta a los alérgenos, moléculas a priori inofensivas para el organismo, permite decir que “el alérgico ve peligro donde no hay”. En esta estructura de pensamiento, se comprende que la desensibilización alopática u homeopática, no sea más que una reinformación sobre el alérgeno el cual vuelva a ser de nuevo un objeto inofensivo para el organismo. Por su tratamiento global e informativo y junto con la desensibilización, la homeopatía será la terapéutica de elección. Palabras clave: Alergia, temor al peligro, homeopatía, desarreglo inmunitario, desensibilización, reinformación. 1. La alergia, un verdadero problema de salud. La alergia, que, etimológicamente es “una forma distinta de reaccionar”, se ha convertido en verdadero problema de salud. En los países industrializados, un habitante de cada tres presenta síntomas relevantes de este tipo de patología. Los países económicamente más débiles, tampoco, están libres de este problema. Las cuatro localizaciones más corrientes son : el catarro del heno, el asma, la alergia alimentaría y los eczemas. Este conjunto de manifestaciones pertenecen esencialmente a los mecanismos de hipersensibilidad inmediata, cuyo síndrome más grave es el choque anafiláctico, que puede sobrevenir tanto por sensibilización alimentaría como aérea. Sin embargo, también existen los eczemas por hipersensibilidad retardada, mecanismo este de inmunidad celular característica. El asma es en particular la patología más espectacular y la que más moviliza a la imaginación. En efecto, ésta aparece, cada vez más, en los jóvenes y se considera que actualmente el 7 – 9% de jóvenes la padecen, lo cual representa una espectacular progresión en estos últimos años. En el concepto inmunológico clásico, los grandes responsables son los factores genéticos y medioambientales (Marone, 1998). Esta progresión tanto en número como en precocidad y la dificultad (y ¿la falta?) de un verdadero tratamiento alopático curativo que no paliativo, nos incita a la reflexión. La terapéutica homeopática toma, sin ninguna duda, el lugar que le toca en tanto que trata al individuo y no la patología alérgica en general. Nuestra propuesta es abordar esta problemática haciendo una comparación entre el análisis clásico que se hace, concerniente al problema general de desregularización, y el que nosotros proponemos, una visión más global del individuo. 2. Un desequilibrio de la regulación inmunitaria. 2.1. Desequilibrio Th1 – Th2. Este dramático aumento en el número de sujetos afectados y la gravedad de sus manifestaciones inquieta a los responsables médicos, pues este fenómeno sería causado por un desequilibrio en la regulación inmunitaria, favoreciendo la biosíntesis de las inmunoglobulinas E. En efecto, no es necesario recordar el mecanismo de la hipersensibilidad inmediata, el cual reposa sobre las consecuencias de la degranulación de los mastocitos (en los tejidos) y los granulocitos basófilos (en la sangre). Las IgE específicas de un alérgeno, fijadas inmediatamente después de su síntesis sobre los receptores de estas células, pueden alcanzar un cierto nivel de saturación cuando se producen en grandes cantidades. Desde que el alérgeno responsable se reintroduce en el organismo, va a fijarse sobre (les sites: sitios, situaciones) anticuerpos de los IgE, lo cual va a provocar la desgranulación de los mastocitos-basófilos y la liberación de sustancias inflamatorias y vasodilatadoras. En el Asma, los bronquios, muy sensibles a la acción de los derivados lipídicos membranarios neo-formados, van a contraerse, entrañando una insuficiencia respiratoria. El fenómeno de la hipersensibilidad inmediata, muy complejo en el plano mecanicista, hace referencia a los derivados lipídicos membranarios neo-formados, a numerosas citoquinas y a numerosos factores quimiotácticos, la eotaxina 1 (atracción de los eosinófilos) y la eotaxine 2 y (3). Todo esto se activa sobre los basófilos con lo que provoca la degranulación es activada por la interleuquina 3 (Gutierrez-Ramos y col., 1999). Es evidente que, las terapéuticas que intervienen en todas estas regulaciones cibernéticas, corren el riesgo de ser muy desequilibradoras y difíciles de poner en marcha. Estas son las pistas actuales que se siguen para poner a punto los nuevos tratamientos (Teran, 2000). Este complejo conjunto de interacciones está gobernado por el equilibrio entre dos subpoblaciones, los linfocitos T, el fenotipo CD4 y los denominados Th1 y Th2. El aumento de patologías atópicas podría explicarse por un desequilibrio entre la acción reguladora de estas dos subpoblaciones a favor de una hiperactividad de la Th2 (Erb, 1999). En efecto, los linfocitos CD4 – Th2 orientan la respuesta inmunitaria hacia la defensa humoral: el factor de crecimiento de estas Th2 es la interleuquina 4, citoquina que es al mismo tiempo la que va a estimular la conmutación de las inmunoglobulinas M en inmunoglobulinas E (IgE). Es preciso recordar que las IgE son las responsables de los fenómenos de degranulación y de liberación de los mediadores de la hipersensibilidad inmediata. Esta ≪desviación≫ de tipo Th2 se debería a una ausencia de regulación por el interferón gamma, producido, él mismo, por los linfocitos CD4-Th1, responsables de la respuesta celular que hace intervenir las células citotóxicas. Se encuentra que las dos citoquinas predominante, interleuquina 4 (Th2) e interferón gamma (ThI)tienen las funciones de mutua regulación. El déficit de una (interferón gamma) va a provocar el aumento de la otra (IL-4) y al contrario. La explicación inmunológica de este aumento de los fenómenos de hipersensibilidad inmediata puede proponerse entonces. Sin embargo, ésta nos parece muy restrictiva aunque deja entrever ya, que la ausencia de estimulación de las Th1 está ligada a una ausencia de estimulación del sistema inmunitario por, la mayor parte de las veces, patologías infecciosas bacterianas, cuidadosamente erradicadas por los tratamientos precoces con antibióticos o por las vacunas. Pues, el sistema inmunitario no encuentra su equilibrio sino por la estimulación permanente de sus diversas funciones ya que es un enredo de bucles de regulaciones y de retrocontroles cibernéticos. 2.2. Particularidades de la regulación inmunitaria en los niños y perturbaciones iatrogénicas. El bebé posee naturalmente un predominio de la respuesta Th2 (Adkins, 1999; Marshall-Clarke, 2000)., y sin embargo, es capaz de responder a las agresiones que demandan una respuesta de tipo Th1: esta respuesta puede parecer débil pero es suficientemente eficaz. Si se produce una ligera modificación, pero suficiente, en el equilibrio de las Th1 – Th2, la orientación Th2 puede llegar a ser verdaderamente predominante y la producción de IL4, que permite la conmutación hacia las IgE, es mayoritaria. También esto se produce con la terapéutica de los gluco-corticoides. En efecto, una terapia a dosis alopáticas por corticoides va a inducir la supresión de la producción de corticoides endógenos con una triple consecuencia: 1. Se puede observar un potente efecto terapéutico antinflamatorio por su acción sobre los macrófagos y los granulocitos. 2. Existe un efecto terapéutico de acción inmunodepresiva central ya que diferentes citoquinas, de la que la interleuquina 2, están inhibidas. 3. En fin, se produce un efecto de supresión de la producción de gluco-corticoides endógenos cuyo efecto es mucho más sutil que aquel de las moléculas sintéticas. Se sabe, en este momento, que las moléculas gluco-corticoides por su estructura, su tasa y el momento de su secreción, mantienen una regulación homeostática de la respuesta inmunitaria, representando un papel importante en la regulación Th1 – Th2. Se ha demostrado que tasas elevadas de gluco-corticoides desplazan la balanza Th1 – Th2 hacia las Th2 con aumento de la IL-4 e IL-5; la IL-4 orienta la conmutación hacia las IgE y la IL-5 tendría el papel de favorecer la presentación de los antígenos por los eosinófilos, los cuales van a aumentar la respuesta atópica (Wilckens y de RijK, 1997; Godfrey y col., 2000). Se puede observar que la terapéutica, muy esparcida, de utilización de la corticoterapia bien sea en los bebés o en sujetos atópicos ya sensibilizados no puede mas que conducir a la aparición o al aumento de la reacción atópica. 3. ¿Factor genético o bien transmisión no mendeliana epigenética?. 3.1. La transmisión genética. La predisposición a la atopia es muy común y la orientación de las actuales investigaciones se encamina hacia el estudio de factores genéticos transmisibles. Han sido identificados varios genes cifrados por diferentes moléculas que intervienen en las manifestaciones atópicas: genes cifrados para las citoquinas de la conmutación en IgE, para la presentación de antígenos que orientan la respuesta hacia las IgE, para los inhibidores de interferón (el cual es inhibidor de la IL-4, por consiguiente inhibidor de la producción de IgE, o por diversos factores de trascripción de citoquinas etc…) (Barnes y Marsh, 1998). Pero el número de factores en juego y la complejidad de los sistemas de regulación no clarifican la situación, incluso si ciertas sensibilidades particulares o ciertos disfuncionamientos son transmisibles. 3.2. La transmisión epigenética. Junto a los factores genéticos, los factores medioambientales pueden participar en la transmisión del terreno. En particular, la maduración del sistema digestivo por la nutrición, por la leche materna parece fundamental para evitar las alergias digestivas. Estas llegan a ser dramáticas en lo que concierne a cierto alimentos (gluten, cacahuetes, etc…). Se ha demostrado que la crianza materna, al menos durante los primeros meses de vida, permite asegurar una buena maduración del sistema inmunitario digestivo (Mucosis Associated Lymphoïd Tissues o MALT) y del sistema inmunitario general (Kolb y Pozzilli, 1999). Esto se obtiene por la presencia de la hormona del crecimiento, de “Macrophage-Colony Stimulating Factor” (M-CSF), de “Transforming Growth Factor Alpha” (TGF-α), y por una colonización bacteriana específica. Existe actualmente una teoría que a permitido poner a punto una terapéutica dietética muy eficaz en las patologías auto-inmunes (Seignalet, 1992) que puede contribuir a explicar las alergias alimentarías a los cacahuetes, por ejemplo. En efecto, para Seignalet, los alimentos son tolerados en el tubo digestivo por una historia ancestral de la alimentación. Los “antiguos alimentos” no modificados como el arroz, son mejor tolerados. Sin embargo aquellos que se han introducido recientemente en nuestra alimentación y que nuestro organismo no ha “conocido” en su historia alimentaría, pueden ser considerados como agresores por el MALT. Las moléculas alimentarías son entonces, “identificadas” como antígenos y puede producirse, por tanto, una reacción inmunitaría. Se comprende mejor, así, las sensibilizaciones digestivas a aquellos productos tales como el gluten, que proviene de trigos modificados de tal manera en el curso de la historia, el cacahuete que no es un alimento de nuestras sociedades occidentales, etc… La alergia a la leche de la vaca que contiene, actualmente, tanto nuevos elementos introducidos en la alimentación de los animales como incluso antibióticos; y ¿qué diremos de los organismos genéticamente modificados?… Es preciso, igualmente, señalar que la crianza materna nos está exenta de moléculas indeseables, ligadas también a la alimentación de la madre, y que el tratamiento, muy frecuente al comienzo del embarazo, con los beta-estimulantes podría igualmente desregular los receptores beta de los embriones, predisponiendo a los niños a problemas asmáticos. 4. La alergia en la función del sistema inmunitario. Si reflexionamos a cerca de la función del sistema inmunitario, junto a las diversas desregularizaciones, pueden proponerse las explicaciones más generales. Desde hace varios años, desarrollamos una teoría sobre las capacidades que tiene el organismo de tratar las informaciones corporales (Bastide y Lagache, 1992, 1995, 1997; Bastide, 2000). La función del sistema inmunitario entra perfectamente en este marco de pensamiento. La actual propuesta de Paule Matzinger (1998, 2000) de considerar la respuesta inmunitaría como respuesta a un “peligro”, va al encuentro de nuestra aproximación. Clásicamente, nuestro sistema inmunitario funciona en el momento en que un elemento no-sí se introduce en el organismo: es el clásico sistema de discriminación sí-no-sí. Sabemos que la identificación del si es la primera etapa en la educación de los linfocitos T a nivel del timo y que su selección tendrá en cuenta su capacidad para identificar el sí (representado por las moléculas del Complejo Mayor de Histocompatibilidad de clase II). Cuando el agresor es diferente del sí y el linfocito T es capaz de reconocerlo, se produce la activación de la célula y de ahí se deriva todos los eventos de la respuesta inmunitaría específica destinada a eliminar al agresor. ¿Cómo analizar este sentido de peligro?. El organismo ha construido pacientemente su conocimiento de los agresores potenciales en el curso de la evolución por la comunicación entre los seres vivos (Bastide y Lagache, 1995, 1997; Bastide, 2000), por la movilización de diversos compuestos producidos incluso por las más pequeñas agresiones (proteínas del estrés o HSP, polisacáridos bacterianos, etc…). La respuesta inmunitaría se efectuará si este tipo de señal es asociada a la introducción en el organismo de éste que se convertirá en un antígeno. Pongamos algunos ejemplos: Los gérmenes patógenos (virus, bacterias, parásitos) que saben disfrazarse tan bien para escapar a la defensa inmunitaría (Capron, 1995; Bastide y Lagache, 1997), atacan directamente al organismo por sus factores de virulencia; desde que el ataque comienza, el organismo establece su respuesta inmunitaría. Toda introducción de una molécula, cualquiera que sea, por fractura del organismo, va a provocar pequeñas lesiones acompañantes que van ayudar a desencadenar la respuesta inmunitaría “como respuesta a una agresión”. Cuando la molécula inerte (el polvo, el pelo de los animales, etc..) penetra por las vías naturales, no existe fractura a menos que estos elementos no sean acompañados por elementos irritativos (papel desempeñado por la polución o las partículas emitidas por los combustibles, etc..). De la misma manera, los alimentos que no se identifican bien como inofensivos, por una larga práctica alimentaría secular, atraviesan nuestro organismo por el tubo digestivo y pueden ser identificados como un agresor. Toda sustancia, cuerpo químico, bacteria en contacto con la piel, no causa ninguna reacción a menos que un elemento complementario no haga asociar este elemento a un peligro para el organismo: sol, irritación, herida en la piel, etc… 5. “El alérgico ve un peligro donde no existe”. La alergia es por tanto el resultado de un conjunto de manifestaciones muy variadas que van desde factores hereditarios hasta la modificación iatrogénica de la regulación inmunitaría en los niños (por los cortico-esteroides). Los problemas de desregularización ligados a la ausencia de estimulación de los CD4-Th1 por las clásicas patologías infantiles abortadas u ocultadas a causa de las vacunaciones se suman a los factores mecánicos de irritación debidos a la polución en el asma (ejemplo: partículas liberadas en la atmósfera). Pero para el organismo, también existe una verdad “miedo a un peligro” sea desconocido o imaginario (es preciso recordar aquí cuantas alergias están ligadas a problemas psicológicos). La relación alergia-sistema nervioso central es siempre predominante. Anatómica y fisiológicamente, el sistema inmunitario y el sistema nervioso central están relacionados; la neuro-inmunoregulación se ha comprobado (Downing y Mitan, 2000); la nor-epinefrina es un mensajero cerebral para el sistema inmunitario (Kohn y Sanders, 2000). Acordémonos de la historia de la rosa de Trousseau: atacado por la fiebre del heno, éste entra en una habitación donde se encuentra una magnífica rosa; inmediatamente, comienza a estornudar violentamente, Trousseau recrimina a sus estudiantes que le muestran entonces que la flor es de cera. La participación psíquica es fundamental en la alergia: la enfermedad debe identificar a su agresor para sobreponerse a las crisis y no dejarse dominar por el temor de la crisis que amplifica automáticamente la patología. Se ha comprobado de la programación neuro-lingüística (PNL) permite atenuar o incluso hacer desaparecer los síntomas como en una suerte de reprogramación. Tenemos el poder de dominar la información. 6. La desensibilización e la isoterapia por diluciones homeopáticas le enseñan de nuevo que este alérgeno es inofensivo. La “desensibilización” se convierte entonces en una reinformación sobre la naturaleza misma del agresor: el organismo aprende a considerar el alérgeno como una sustancia inofensiva. Que la desensibilización sea alopática u homeopática, el problema de la identificación del agresor es el mismo. La desensibilización no es eficaz más que en una identidad absoluta entre el alérgeno inductor de la patología y el alérgeno desensibilizador. Encontramos la ley de identidad de la isopatía. La naturaleza misma del alérgeno, inerte para el organismo, nos incita a pensar que somos stricto sensu en una verdadera reinformación sobre una sustancia la cual no representa ningún peligro para el organismo y que el organismo aprende a tolerar de nuevo. 7. La utilización de la Homeopatía. Por su tratamiento global e informativo y junto a la desensibilización, la Homeopatía será la terapéutica de elección para hacer comprender al organismo que ve un peligro ahí donde no existe. En efecto, cualquiera que sea el nivel de la similitud de los medicamentos utilizados (síntomas locales, generales, aproximación diatésica, remedio de fondo) el remedio homeopático va a permitir al organismo reencontrar su equilibrio. La Homeopatía representa, al lado y en compañía de la isoterapia, la mejor terapéutica y la más adaptada a este tipo de patología. Bibliografía: Adkins B., (1999), T-cell function in newborn mice and humans, Imm.Today, 20 : 335. Anderson C.A., Matzinger P., (2000), Danger : the view from the bottom of the cliff. Immunology, 12 : 231-238. Barnes C.B., Marsh D.G., (1998), The genetics and complexity of allergy and asthma, Imm.Today, 325-331. Bastide M, A.Lagache, (1992), The paradigm of Signifiers, Alpha Bleue Publishers, Paris. Bastide M, A.Lagache, C.Lemaire-Misonne, (1995), Le paradigme des signifiants: schème d’information applicable à l’Immunologie et à l’Homéopathie, Revue Intern. Systémique, 9 : 237-249. Bastide M. 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Dra. Madeleine Bastide

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